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Maersk identifica la resiliencia como una capacidad estratégica clave para la logística en América Latina
来源: 编辑:编辑部 发布:2026/10/19 09:53:30
La resiliencia de las cadenas de suministro dejó de ser únicamente una inversión preventiva para convertirse en un factor de competitividad empresarial. Así lo plantea Maersk en su informe Latin America Market Update – October 2026, que analiza cómo la anticipación de riesgos, la visibilidad operativa y la flexibilidad permiten reducir pérdidas financieras, contener costos y fortalecer la confianza de los clientes.
Desde Maersk señalaron que, para las compañías que operan en América Latina, las limitaciones de infraestructura, la fragmentación de las redes logísticas, la complejidad transfronteriza y las interrupciones climáticas “pueden traducirse en mayores costos operativos, pérdida de ingresos y deterioro del servicio. En este escenario, la resiliencia constituye una capacidad estratégica para proteger el desempeño y la continuidad de las operaciones”, apuntaron.
Anticipación para proteger los ingresos
Uno de los principales costos de una resiliencia insuficiente es la pérdida de ingresos asociada a la detección tardía de riesgos. Los cambios en la demanda, las restricciones de capacidad, los cuellos de botella y las modificaciones normativas generan señales que, si no se identifican oportunamente, pueden derivar en ventas perdidas e incumplimientos de servicio.
El informe de Maersk destaca que “las interrupciones climáticas refuerzan la importancia de anticiparse. Las restricciones que afectaron al Canal de Panamá durante 2024 ejemplifican cómo la identificación temprana de riesgos permite ajustar inventarios, rutas y estrategias de transporte antes de que las limitaciones se agraven”.
Esta capacidad de anticipación también tiene efectos cuantificables. Según un estudio de Maersk y FT Longitude, las compañías registraron una pérdida media de ingresos de 5,1% debido a interrupciones en sus cadenas de suministro, mientras que las compañías líderes en resiliencia limitaron estas pérdidas a 1% de sus ingresos o menos.
Además, el 95% de estas últimas considera esencial la colaboración estrecha con sus socios logísticos para detectar riesgos anticipadamente y responder con mayor eficacia.
Visibilidad y flexibilidad operativa
La información fragmentada entre sistemas, proveedores y áreas operativas dificulta la evaluación de contingencias y retrasa la toma de decisiones. Sus consecuencias incluyen una menor utilización de recursos, mayores costos y una prestación de servicios menos predecible.
En este contexto, Maersk subraya que, “la importancia de integrar datos de inventario, transporte, proveedores y demanda, junto con herramientas de monitoreo en tiempo real, torres de control y modelación de escenarios”.
Maersk también recoge antecedentes del Banco Mundial que destacan el potencial de la digitalización integral de las cadenas de suministro para reducir los retrasos hasta en 70%. Sin embargo, la visibilidad debe complementarse con flexibilidad para ajustar la capacidad de transporte, las estrategias de inventario y las prioridades operativas según evolucionen las condiciones.
Estas capacidades resultan especialmente relevantes en América Latina, donde las distancias, las diferencias de infraestructura y la complejidad de los procesos fronterizos pueden dificultar la coordinación logística.
Confianza y continuidad comercial
La resiliencia también incide en las relaciones comerciales. Según el análisis de Maersk, “las interrupciones no solo afectan la movilización de carga, sino también la percepción de confiabilidad de clientes, proveedores y socios”.
Aunque algunos retrasos son inevitables, la falta de visibilidad, la comunicación reactiva y las inconsistencias reiteradas pueden debilitar la confianza y comprometer relaciones comerciales de largo plazo.
“Por ello, mantener información actualizada, comunicar oportunamente los cambios y cumplir los compromisos de servicio son elementos relevantes para preservar la credibilidad de las empresas y fortalecer su participación en las cadenas globales de valor”, señalan desde Maersk.
Desde la línea naviera plantearon finalmente que la resiliencia debe entenderse como una capacidad empresarial que permite anticipar cambios, adaptarse con mayor agilidad y mantener un desempeño consistente en redes logísticas complejas. Su valor económico, concluye el análisis, “radica en proteger los ingresos, reducir los costos operativos y preservar la confianza, transformando una inversión preventiva en una herramienta para la competitividad de las empresas latinoamericanas”.
Desde Maersk señalaron que, para las compañías que operan en América Latina, las limitaciones de infraestructura, la fragmentación de las redes logísticas, la complejidad transfronteriza y las interrupciones climáticas “pueden traducirse en mayores costos operativos, pérdida de ingresos y deterioro del servicio. En este escenario, la resiliencia constituye una capacidad estratégica para proteger el desempeño y la continuidad de las operaciones”, apuntaron.
Anticipación para proteger los ingresos
Uno de los principales costos de una resiliencia insuficiente es la pérdida de ingresos asociada a la detección tardía de riesgos. Los cambios en la demanda, las restricciones de capacidad, los cuellos de botella y las modificaciones normativas generan señales que, si no se identifican oportunamente, pueden derivar en ventas perdidas e incumplimientos de servicio.
El informe de Maersk destaca que “las interrupciones climáticas refuerzan la importancia de anticiparse. Las restricciones que afectaron al Canal de Panamá durante 2024 ejemplifican cómo la identificación temprana de riesgos permite ajustar inventarios, rutas y estrategias de transporte antes de que las limitaciones se agraven”.
Esta capacidad de anticipación también tiene efectos cuantificables. Según un estudio de Maersk y FT Longitude, las compañías registraron una pérdida media de ingresos de 5,1% debido a interrupciones en sus cadenas de suministro, mientras que las compañías líderes en resiliencia limitaron estas pérdidas a 1% de sus ingresos o menos.
Además, el 95% de estas últimas considera esencial la colaboración estrecha con sus socios logísticos para detectar riesgos anticipadamente y responder con mayor eficacia.
Visibilidad y flexibilidad operativa
La información fragmentada entre sistemas, proveedores y áreas operativas dificulta la evaluación de contingencias y retrasa la toma de decisiones. Sus consecuencias incluyen una menor utilización de recursos, mayores costos y una prestación de servicios menos predecible.
En este contexto, Maersk subraya que, “la importancia de integrar datos de inventario, transporte, proveedores y demanda, junto con herramientas de monitoreo en tiempo real, torres de control y modelación de escenarios”.
Maersk también recoge antecedentes del Banco Mundial que destacan el potencial de la digitalización integral de las cadenas de suministro para reducir los retrasos hasta en 70%. Sin embargo, la visibilidad debe complementarse con flexibilidad para ajustar la capacidad de transporte, las estrategias de inventario y las prioridades operativas según evolucionen las condiciones.
Estas capacidades resultan especialmente relevantes en América Latina, donde las distancias, las diferencias de infraestructura y la complejidad de los procesos fronterizos pueden dificultar la coordinación logística.
Confianza y continuidad comercial
La resiliencia también incide en las relaciones comerciales. Según el análisis de Maersk, “las interrupciones no solo afectan la movilización de carga, sino también la percepción de confiabilidad de clientes, proveedores y socios”.
Aunque algunos retrasos son inevitables, la falta de visibilidad, la comunicación reactiva y las inconsistencias reiteradas pueden debilitar la confianza y comprometer relaciones comerciales de largo plazo.
“Por ello, mantener información actualizada, comunicar oportunamente los cambios y cumplir los compromisos de servicio son elementos relevantes para preservar la credibilidad de las empresas y fortalecer su participación en las cadenas globales de valor”, señalan desde Maersk.
Desde la línea naviera plantearon finalmente que la resiliencia debe entenderse como una capacidad empresarial que permite anticipar cambios, adaptarse con mayor agilidad y mantener un desempeño consistente en redes logísticas complejas. Su valor económico, concluye el análisis, “radica en proteger los ingresos, reducir los costos operativos y preservar la confianza, transformando una inversión preventiva en una herramienta para la competitividad de las empresas latinoamericanas”.