La Autoridad Portuaria de Ceuta (APC) ha sacado a concurso la primera fase de las obras de habilitación de los atraques para ferris del muelle Cañonero Dato, con un presupuesto de licitación de 1.522.026,88 euros. Sumado el 10% del Impuesto sobre la Producción, los Servicios y la Importación (IPSI), el desembolso total previsto asciende a 1.674.229,57 euros.
El Cañonero Dato es el muelle más transitado del puerto ceutí. Por él pasa la totalidad del tráfico de ferris entre la ciudad autónoma y la península, un servicio que se opera únicamente con el puerto de Algeciras. Tres navieras comparten hoy esa línea: Armas Trasmediterránea, DFDS y Baleària. Las dos primeras ofrecen cinco trayectos diarios de ida y vuelta, y Baleària llega hasta nueve. En la práctica, el muelle está activo entre las 6:00 y la medianoche todos los días.
La actuación responde a la doble presión que soporta esta infraestructura. Por un lado, la intensidad de uso, con ferris entrando y saliendo cada pocos minutos durante casi dieciocho horas al día. Por otro, el deterioro acumulado en una estructura con décadas de servicio en un ambiente marino especialmente agresivo. La memoria del proyecto se refiere al Cañonero Dato como una infraestructura «crítica para el puerto y la ciudad de Ceuta», y justifica el contrato en «la gran demanda del muelle y el deterioro de la estructura y elementos auxiliares».
El muelle tiene aproximadamente 600 metros de línea de atraque y se divide en cuatro puestos numerados, cada uno con su rampa Ro-Ro para el embarque y desembarque de vehículos. Esa configuración —cuatro atraques operativos en paralelo— es la que permite absorber la programación diaria de las navieras sin que se produzcan cuellos de botella.
La APC ha decidido ejecutar la reforma sin interrumpir la actividad del puerto. Para ello, ha dividido las obras en dos bloques, Fase I y Fase II, y ha impuesto al contratista una condición explícita: en todo momento deben permanecer operativos al menos tres de los cuatro atraques. La licitación ahora publicada corresponde solo a la Fase I; la segunda fase se acometerá más adelante, con la misma restricción.
El plazo de ejecución previsto para esta primera fase es de doce meses. A ese periodo se suma un año más de garantía, contado desde la firma del acta de recepción, durante el cual el contratista deberá asumir los trabajos de conservación y las reparaciones que surjan.
Los trabajos combinan intervenciones sobre la estructura del muelle y sobre su equipamiento. Se actuará sobre las zonas donde el hormigón armado ha perdido recubrimiento y las armaduras han quedado expuestas a la corrosión marina, se repararán oquedades y juntas en los tramos más antiguos —levantados con bloques de hormigón—, y se sanearán fisuras y grietas del pavimento de la explanada. En paralelo se renovarán bolardos, defensas, arquetas y rejillas de drenaje, es decir, el equipamiento que sostiene la operativa diaria de amarre de los buques.
El proyecto de ejecución que ha servido de base para sacar el contrato ha sido redactado por la ingeniería Estudio 7, adjudicataria de la asistencia técnica correspondiente tras la licitación publicada por la APC el 3 de octubre de 2025. La autoría del proyecto recae en el ingeniero de Caminos, Canales y Puertos Jorge Martín Vivas. Por parte del organismo portuario firma el documento Francisco José Ojeda Medina, responsable de Infraestructuras.
El grueso del gasto —cerca de tres cuartas partes del presupuesto— irá a la habilitación de los tramos del muelle sostenidos sobre pilotes, que son los que han acumulado más patologías. El resto se reparte entre la reparación de los tramos más antiguos, la renovación del equipamiento portuario, las actuaciones sobre pavimentos y las partidas de seguridad y salud y gestión de residuos.