El astillero de Navantia en San Fernando ha celebrado este jueves el acto de puesta de quilla de la octava corbeta destinada a la Marina Real de Arabia Saudí. El buque, identificado como construcción C/577, llevará por nombre ALULA y forma parte de la segunda serie de tres unidades contratadas por Arabia Saudí a la compañía pública española.
La puesta de quilla se ha desarrollado como acto de trabajo, en línea con ceremonias anteriores del programa, y ha contado con la asistencia del director de Negocio de Corbetas y Buques de Acción Marítima, Alberto Cervantes, así como de los equipos del programa de Navantia y de la Marina Real Saudí. Con esta operación, la corbeta queda situada en grada y el astillero gaditano mantiene actividad simultánea sobre las tres unidades de la segunda serie, que ya se encuentran fuera de los talleres.
La colocación de la quilla del buque ALULA se produce pocas semanas después de la botadura de la primera corbeta de esta nueva fase, realizada el pasado 18 de junio. Navantia prevé completar la entrega de las tres unidades en 2029. Según el esquema previsto, la compañía será responsable de la entrega de la primera corbeta, mientras que la segunda y la tercera se finalizarán en Arabia Saudí con la instalación, integración y pruebas del sistema de combate, siguiendo el mismo modelo aplicado en el contrato anterior.
El programa incluye, además de la construcción de los buques, el suministro de un paquete de apoyo logístico integrado y la formación de las tripulaciones. También contempla un periodo de evaluación operativa de las corbetas por parte de la Armada en la base naval de Rota, donde Navantia prestará servicios de apoyo. A ello se suma la formación de un centenar de ingenieros saudíes, dentro del componente de transferencia de conocimiento asociado al contrato.
El encargo supone alrededor de cuatro millones de horas de trabajo para la Bahía de Cádiz y un impacto estimado de hasta 2.000 empleos entre puestos directos, indirectos e inducidos. La carga de trabajo alcanza tanto al astillero de San Fernando como a la industria colaboradora vinculada al programa, que participa en diferentes fases de fabricación, integración, sistemas y servicios asociados.
La segunda serie de tres corbetas para Arabia Saudí mantiene el diseño de la primera, basado en el modelo AVANTE 2200 de Navantia. Se trata de buques polivalentes concebidos para misiones de vigilancia y control del tráfico marítimo, búsqueda y rescate, asistencia a otros buques y protección de activos estratégicos. Las unidades incorporan capacidades de inteligencia, guerra antisubmarina, defensa antiaérea, guerra de superficie y guerra electrónica.
El diseño incluye sistemas propios de Navantia y equipos desarrollados dentro de su cartera tecnológica. Entre ellos figura el sistema de combate HAZEM, a través de la joint venture SAMINavantia; el sistema de comunicaciones integradas HERMESYS; la dirección de tiro DORNA; el Sistema Integrado de Control de Plataforma; el puente integrado MINERVA; los motores propulsores fabricados bajo licencia de MTU; los grupos diésel generadores, y las cajas reductoras bajo licencia de Schelde.
La unidad de negocio de Reparaciones de Navantia también participará en el programa mediante los trabajos previstos durante las varadas de las corbetas en San Fernando. Esta actividad añade una dimensión de servicio durante el ciclo de vida de los buques y mantiene la vinculación del astillero gaditano con el programa más allá de las fases estrictamente constructivas.
La construcción de la corbeta ALULA consolida la continuidad del programa saudí en la Bahía de Cádiz, uno de los contratos navales de mayor relevancia para la factoría de San Fernando por volumen de horas, participación industrial y contenido tecnológico. La ejecución de esta segunda serie se desarrolla tras la primera fase de corbetas AVANTE 2200, también construida por Navantia para la Marina Real de Arabia Saudí.