La Organización Europea de Puertos Marítimos (ESPO) reclamó este viernes una evaluación completa de las medidas incluidas en la propuesta de revisión del sistema de comercio de derechos de emisión (EU ETS) que la Comisión Europea presentó esa misma jornada, con el fin de aclarar su impacto sobre la igualdad de condiciones entre los puertos de la Unión. La organización, que representa a las autoridades y administraciones portuarias europeas, valoró que Bruselas reconozca los problemas de fuga de carbono y de actividad empresarial que genera el marco vigente, pero advirtió de que las propuestas sobre la mesa pueden originar nuevos problemas.
ESPO acogió de forma favorable las medidas orientadas a reducir las escalas evasivas mediante ajustes en la lista de puertos vecinos, un asunto que la organización viene planteando en los últimos años. La propuesta de la Comisión rebaja del 65% al 50% la cuota de contenedores en tránsito que define a un puerto vecino de transbordo, un cambio que afecta de lleno a los enclaves mediterráneos europeos orientados a esa actividad, como Algeciras, según recogió este medio.
ESPO considera esos ajustes un reconocimiento por parte del Ejecutivo comunitario de que el sistema actual ha distorsionado la competencia entre los puertos de la UE y los no comunitarios de su entorno. Con todo, anunció que ella y sus miembros deberán revisar las propuestas concretas y evaluar si no resultan demasiado complejas o si abren nuevas posibilidades de elusión.
La organización se opone, en cambio, a cualquier medida que amplíe el alcance del ETS marítimo a determinados buques de menor tamaño. Advierte de indicios claros de un trasvase de carga de vuelta a la carretera provocado por el sistema en su forma actual, y sostiene que rebajar el umbral de las 5.000 a las 400 toneladas de arqueo bruto beneficiaría todavía más al transporte por carretera. Ese efecto, señala, va en contra del espíritu de la política europea de fomento del transporte marítimo de corta distancia.
«Vemos cierta disposición de la Comisión, que reconoce que la fuga de carbono y de actividad son problemas reales que hay que abordar», señaló la secretaria general de ESPO, Isabelle Ryckbost. «Aunque los cambios en la lista de puertos vecinos pueden ayudar a reducir ciertas formas de comportamiento evasivo, los puertos de la UE siguen en desventaja frente a los puertos no comunitarios de su entorno.» Ryckbost añadió que la incorporación del segmento de buques más pequeños al sistema entraña nuevos riesgos.
«Evaluaremos las propuestas de la Comisión y su análisis de impacto por nuestra parte, y esperamos que todos los legisladores estén dispuestos a examinar nuestras valoraciones con la mente abierta», prosiguió la secretaria general. «Está en juego la competitividad de los puertos europeos y la economía y la resiliencia de Europa.»
ESPO subrayó asimismo la importancia de revisar la propuesta cuando la Organización Marítima Internacional (OMI) alcance un acuerdo sobre su marco de cero emisiones netas. «No está claro en este momento en qué dirección evolucionan los trabajos en la OMI, pero hay que tener en cuenta el contexto global y una solución global», apuntó Ryckbost.
La organización portuaria reiteró su compromiso con la descarbonización del transporte marítimo y su apoyo a políticas climáticas ambiciosas. Al mismo tiempo, puso la condición de que los objetivos ambientales solo pueden lograrse si las medidas reducen las emisiones de manera efectiva, sin limitarse a desplazar la carga, las emisiones y la actividad económica fuera de la Unión Europea.
Con la propuesta encaminada ya hacia el Parlamento Europeo y el Consejo, ESPO pidió a los colegisladores que refuercen el texto y ofrezcan una solución capaz de preservar la ambición climática y de restablecer al mismo tiempo la igualdad de condiciones para los puertos europeos. El resultado de esa tramitación determinará el margen de competitividad con el que operen los enclaves mediterráneos de la Unión frente a las radas no comunitarias de su entorno.