El capitán marítimo de Santa Cruz de Tenerife, José Antonio Conde, ha explicado hoy en el Consejo de la Organización Marítima Internacional (OMI), reunido en Londres, cómo se gestionó la crisis de seguridad marítima que afectó al crucero MV Hondius, con bandera de Países Bajos. Conde ha situado la coordinación, la cooperación y el compromiso como los elementos que explican el resultado de la operación, calificada en su momento por la Organización Mundial de la Salud como un modelo de gestión.
La intervención se ha producido ante un auditorio formado por las delegaciones de los 40 Estados miembros del Consejo de la OMI y más de un centenar de observadores internacionales. Junto al capitán marítimo ha participado la directora general de la Marina Mercante, Ana Núñez, firmante de la resolución que autorizó la entrada del buque en el puerto de Granadilla, en Tenerife. La presentación se ha realizado de forma conjunta con la delegación de Países Bajos, Estado de abanderamiento del crucero.
Conde ha detallado paso a paso la gestión de la crisis sanitaria desde el ámbito de la seguridad marítima y ha afirmado que «no habría sido posible sin la coordinación de la autoridad sanitaria, la autoridad marítima, la autoridad portuaria y protección civil». Sobre la elección del puerto de destino, ha explicado que «la resolución emitida por la Dirección General de la Marina Mercante, estableciendo el puerto de Granadilla como punto de destino tenía muchos pros, porque es un puerto industrial, no está cerca de áreas pobladas, hay espacio para manejar multitudes y el aeropuerto internacional solo está a 6 kilómetros y está muy bien conectado por carretera».
La Capitanía Marítima monitorizó el buque desde el momento en que se conoció la situación sanitaria a bordo. Lo escoltó desde su entrada en la zona marítima especialmente sensible (PSSA) de Canarias con medios de Salvamento Marítimo y estableció una zona de navegación restringida de una milla alrededor del barco. La Dirección General de la Marina Mercante autorizó la escala en puerto y ordenó el cierre del puerto a cualquier otra operación antes de la llegada del crucero.
Sobre esa base se desarrollaron la transferencia de pasajeros del crucero a los botes auxiliares, el desembarco en el muelle de Granadilla y el resto de operaciones asociadas, siempre bajo la supervisión de las autoridades sanitarias, que actuaron como directoras de la emergencia. La resolución de la Dirección General de la Marina Mercante que amparó la entrada del MV Hondius en Granadilla se apoyó en el artículo 299 del Texto Refundido de la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante, marco normativo que, según la propia Administración, aportó el rigor y la estabilidad jurídica necesarios para que las operaciones de seguridad marítima y de salud pública se llevaran a cabo con las garantías exigidas.
Tras la intervención del capitán marítimo ante el Consejo de la OMI, la directora general de la Marina Mercante ha calificado a los capitanes marítimos como «verdaderos ojos de la Administración marítima en las zonas costeras» y ha reconocido el trabajo desarrollado por José Antonio Conde en el dispositivo diseñado para responder a la crisis provocada por el brote de hantavirus en el buque. Núñez ha situado la actuación de Conde como ejemplo de la profesionalidad y la entrega que exige este tipo de episodios, en los que la respuesta debe coordinarse en cuestión de horas entre administraciones de distinto nivel y ámbito competencial.
En la presentación conjunta con la delegación de Países Bajos, los participantes describieron la cooperación interna entre administraciones españolas y la cooperación a nivel internacional con el Estado de abanderamiento como el factor determinante para que la operación llegara a buen término. El caso del MV Hondius se ha convertido, desde que se resolvió, en una referencia citada en foros internacionales de seguridad marítima y salud pública a bordo, por la combinación de rapidez de respuesta, marco jurídico claro y reparto ordenado de responsabilidades entre las autoridades implicadas.
El Consejo de la OMI revisa y comparte de forma periódica entre sus Estados miembros los protocolos de respuesta ante emergencias sanitarias y de seguridad a bordo de buques de pasaje. En ese trabajo, los casos ya resueltos, como el del MV Hondius, sirven de referencia práctica para la actualización de directrices internacionales aplicables a situaciones similares en otros puertos y aguas jurisdiccionales.